A causa de la reducción de la movilidad durante el periodo de confinamiento, el sector asegurador se está viendo afectado: hay menos siniestralidad, pero también menos contratación, debido a la reducción de venta de automóviles.
Desde el inicio de la crisis provocada por el Covid 19, la contratación de pólizas de auto se ha reducido a mínimos históricos. Los cierres de concesionarios, así como la pérdida de poder adquisitivo de las familias por los ERTE, han llevado a la anulación de miles de pólizas.
Muchas compañías ya están planteando medidas para reducir el impacto. Implementar el pago mensual, bonificar a los conductores que no tengan siniestros durante el estado de alarma y el alargamiento del periodo de abono del seguro hasta 60 días, son algunas de las propuestas.
Esta caída en la contratación de pólizas no sólo afecta al sector asegurador, puesto que ha provocado un efecto en cadena. Empresas del sector automovilístico como talleres de chapa y pintura, cuyo volumen de negocio depende en gran medida del sector asegurador, se han visto obligados a la aplicación de ERTEs y por ende, al cierre parcial por falta de actividad.